Sorteando (mis) fronteras

jueves, marzo 11, 2010
Un viaje.
Quería acaparar todos sus tesoros, sentir el aire de mar con sangre, traerme sus creaciones vivaces, sus silencios a gritos, sus gritos mentirosos.
Me traje varios libros: El siglo de las Luces, El discurso del Método, Biografía de un Cimarrón primera edición autografiada y un libro de poemas de Nicolás Guillén, que leí durante mi road trip y que poco recuerdo.
Nunca quise abordar algunas cuestiones del viaje, quizá en la lucha (continua) con mis propios prejuicios.
Un libro lo regalé (y sigue cerrado en el estante de los recuerdos), otro lo abrí hace poco, y mi pieza se llenó de viva Luz y de muerte, de amor y de odio, de pasión y hastío, de ideales y realista resignación. Me gusta la dicotomía que rige mis emociones, me gusta la bipolaridad del quehacer diario, adoro la tragedia constante de la perfección, festejo cada locura como si fuera la sal de la vida. El Siglo de las Luces despertó algo dormido, y venció un sueño al mismo tiempo.

No dejen de leerlo.

3 comentarios:

  1. Eclipse dijo...:

    quisiera... más datos?

    estar conforme con la bipolaridad cotidiana es un paso gigante... me interesa, che!

  1. Cíclopa dijo...:

    Pou-
    Tanto tiempo sin tus visitas.

    Un fuerte abrazo, nos estamos leyendo de nuevo.